Ella necesitaba un héroe en su vida.
Y su hermana también.Y su amiga.Y su vecina.
Y la amiga de la vecina.
Y la panadera a la que iba la amiga de la vecina.
Y la tía de la panadera. Y su prima.
Pero también su primo. Y su tío.
Y, bueno, todos sus conocidos. Y sus desconocidos.
Y un día todos ellos se dedicaron a buscar sus héroes salvadores.
Unos lo encontraron en un tal Jesús de Nazaret. Y la única pega que le encontraron es que su salvador estaba muerto. Nada que no se pudiera solucionar, pues estaba claro que el que era héroe no moría. Así que dijeron que había resucitado y que lo llevaban consigo y, además, a todas partes, y el asunto quedó zanjado para ellos.
Pero otros, sin embargo, vieron que eso no tenía sentido, o que más bien solo lo tenía en los cómics. Estos lo tuvieron más chungo, puesto que el reconocimiento de lo absurdo de la inmortalidad en la vida real los llevó a descartar toda posibilidad de encontrar en ella sus héroes.
Sin ir más lejos, la panadera se suicidó y su prima cayó en una grave depresión de la que se ve incapaz de salir, mientras que su tío espera, como los buenos creyentes, la salvación en otro lugar diferente a este.
Esta mañana la familia que la panadera alimentaba con los panes sobrantes del día anterior pasa hambre. Una heroína ha salido de sus vidas. Quizás ellos comiencen también a dejar de creer en héroes.
beautiful blog kisses albert
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