Mi
interés es un globo aerostático
que
navega la mar en el cielo
y ante
este inexistente consuelo
se
aleja de la orilla flemático.
Una
flecha al pecho disparada,
el dolor
se propaga en el pecho,
mi
globo recorre, pues, otro trecho.
¿Cuál
es el coste del viaje? Una arcada.
Dime si
es de noche, por favor.
Dime si
es de noche. Tuve miedo
siempre
a la noche. Pero qué enredo
ahora…
porque ahora es mejor.
A
merced del viento está mi globo.
Prefiero
no ver dónde estoy yendo.
Yo
caminando; el bebé naciendo;
todo el
mundo con cara de bobo,
y
mientras, toda emoción perece;
y
mientras, asciende la emoción.
En lo
alto, se nubla la razón.
Baja la
presión. El odio crece.
Mi
interés es lo que es uno muerto,
un esto,
un aquello, un “aquí fue”,
un “existió”,
y tan solo eso sé;
nada
más queda: yo y mi desierto.
No te escapes tan despacio
ResponderEliminarque yo estoy en tu desierto
jugando con la arena y el sol.
Yo te acompaño en mi provecho
y te doy gracias a ti, y a Dios.
Y si te quitan a Dios, ¿qué? No se puede explicar todo lo que existe mediante la existencia de Dios. Y no es porque no se haya intentado...
EliminarAsí que mejor dame gracias solo a mí. Tampoco puedes probar mi existencia, pero, por lo menos, te dejo algo escrito de primera mano, actualizado y en español.