Es estadísticamente imposible que
en la casi infinidad del Universo
no quepa más vida sino la de aquí.
Todo conectado, pero todo suelto.
Germina la semilla-dilema en mí.
Y cada vez que me llames por teléfono,
pensaré que has inventado una historia antes
y una para después, llamada Tu Plan.
Soy ciego que cree en la beldad del diamante:
tu mensaje y tu voz…, tras colgar, se van.
Casi-todo cabe en Casi-infinidad.
Y es razón para creer en lo que ignoro.
Y es razón para ignorar en lo que creo.
Realidad, comprenderte de ningún modo
es factible (bien lo sabe el que es ateo).
Tú no estás si no te veo. Aunque sí estás.
O eso creo… ¡Ay!, para el resto muerta estoy
en dos ocasiones: muerta de verdad
es una; la otra es cuando un rato me voy.

Fragmento del Rig Veda
ResponderEliminar«No existía algo, ni existía nada;
El resplandeciente cielo no existía;
Ni la inmensa bóveda celeste se extendía en lo alto.
¿Qué cubría todo? ¿Qué lo cobijaba? ¿Qué lo ocultaba?
¿Era el abismo insondable de las aguas?
No existía la muerte; pero nada había inmortal.
No existían límites entre el día y la noche,
Sólo el UNO respiraba inanimado y por sí,
pues ningún otro que EL jamás ha habido,
Reinaban las tinieblas y todo el principio estaba velado.
En oscuridad profunda; un océano sin luz;
El Germen hasta entonces oculto en la envoltura,
hace brotar una naturaleza del férvido calor.
¿Quién conoce el secreto? ¿Quién lo ha revelado?
¿De dónde, de dónde ha surgido esta multiforme creación?
Los Dioses mismos vinieron más tarde a la existencia.
¿Quién sabe de dónde vino esta gran creación?
Aquello de donde toda esta creación inmensa ha procedido,
Bien que su voluntad haya creado, bien fuera muda,
El más elevado vidente, en los más altos cielos,
Lo conoce, o quizás tampoco, ni aún El lo sepa.
Contemplando la eternidad
antes que fuesen echados los cimientos de la tierra.
Tú eras.
Y cuando la llama subterránea
Rompa su prisión y devore la forma,
Todavía serás Tú, como eras antes,
Sin sufrir cambio alguno cuando el tiempo no exista.
¡Oh, inteligencia infinita, divina Eternidad!
Pues no sé qué responderte.
Eliminarquién comprende se equivoca y quien se equivoca comprende, en el caleidoscopio de nuestras miradas al mundo cabe todo, me gustó tu reflexión, que empatiza con algunas cosas de las que yo escribo, un abrazo y encantado de leerte en la casiinfinitud de los días.
ResponderEliminarEscribes que da gusto. Lo siento por no ser muy original con mis comentarios. Algo me pasa y ya no sé ni escribir. Feliz Año.
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