2/1/16

Paralelismos entre la filosofía platónica y el cristianismo y demostración de que Jesús es a los cristianos lo que el sol es a Glaucón, ejemplo para entender la Idea de Bien.

Toda la filosofía platónica tiene por objetivo último el diseño de una metodología infalible para erradicar la injusticia del mundo. Así, Platón, indignado por la situación política de su Atenas natal, crea un sistema educacional mediante el ejercicio del cual cree posible poner solución a la maldad o egoísmo. Su propuesta es bien sencilla: establecer una jerarquía sobre todo lo que existe en la que el ser humano no se encuentre en lo más alto sino que lo haga el "modelo a seguir" para todos nosotros en todas las cosas -un modelo a seguir común-, de manera que la humanidad camine en dirección a la unidad que el modelo provee, y no en distintas direcciones según intereses personales, puesto que esto último solo enfrenta y enemista a las personas. Es decir, trabaja en pos de la unidad, que él identifica con la paz, la armonía y la verdad, y también, por tanto, en detrimento de la diversidad, situando todo lo material, con sus diferencias, por debajo de lo conceptual, que no admite variaciones y por ello no ha de dar lugar a confrontaciones de ningún tipo.

Algo muy parecido ocurre con las religiones monoteístas: establecen un modelo perfecto representado por un dios o una "Idea de Perfección", como la llamaría Platón, para dotar de un sentido a la vida, para que todos los creyentes vivan sus vidas con unos mismos objetivos, tratando de alcanzar una única perfección, y sin dar cabida a enfrentamientos de intereses. Al igual que vamos a algún sitio dado teniendo el mente el destino antes de echarnos a andar, del mismo modo las religiones monoteístas y las leyes de un determinado país, hechas por políticos -de ahí el interés de Platón por que los políticos participaran de la Idea-, confeccionan un "destino final", una idea concreta de lo que es justo y de lo que está bien, a fin de que, conceptos tan abstractos como lo pueden llegar a ser estos, no dejen margen a la interpretación subjetiva en aras de lo que a cada cual convenga. Por consiguiente, tanto la filosofía platónica como las religiones promueven el sacrificio personal en favor del bien común.

Si realizamos un estudio comparativo entre la filosofía platónica y la religión cristiana, por ejemplo, encontramos grandes similitudes:

En primer lugar, las características de las Ideas son las características de Dios. Las Ideas son eternas (o sea, ingénitas, que no tienen origen, e imperecederas, que no tienen fin); inmutables, que no cambian; trascendentes, que, una vez descubiertas, sus efectos van más allá del momento y del lugar; inmateriales, invisibles al ojo humano; conceptuales, aprehensibles, inteligibles; absolutas, que son completas y existen por sí mismas; subsistentes, que se mantienen en el mismo estado en el que ya estaban; perfectas, que cuentan con todas las cualidades deseables; unificadoras, y dadoras de verdad, bondad, sabiduría y justicia. Todo lo demás depende ontológicamente de ellas, ellas son la causa del ser y de la existencia. Todo lo demás intenta copiarlas. Asimismo, el dios judeocristiano se caracteriza por ser eterno, (ingénito e imperecedero), inmutable, perfecto, omnipresente (que se encuentra en todas partes al mismo tiempo), omnisciente (que todo lo sabe), omnipotente (que todo lo puede), dador de verdad, bondad, sabiduría y justicia. Es El Creador, de Él depende toda la Creación. Los seres humanos estamos hechos "a su imagen y semejanza"; somos una copia imperfecta de Dios.

En segundo lugar, hallamos un paralelismo entre la Teoría de la Reminiscencia -por la cual el alma, que preexistió en el mundo de las Ideas y fue desterrada de él por querer sustituir a la Idea de Perfección que allí conoció, está llamada a recordarlas en el mundo sensible a través del ascenso dialéctico- y las creencias judeocristianas del pecado original -con el que las personas nacemos a raíz de que Eva comió de la manzana prohibida por Dios cuestionando su autoridad- y del ascenso del alma al Cielo con Dios después de haber llevado esta una vida encaminada al encuentro con Él. Cabe destacar que el origen del mal, para Platón y para los cristianos, es la desviación del alma humana de su propósito último de imitar a la perfección. No existen Ideas de lo malo, injusto o feo; esto es el resultado del desconocimiento de la Idea. Todo lo bueno, justo y bello es obra del Señor; en cambio, lo malo tan solo aparece cuando las personas lo ignoran y se alejan de Él.

Además, también tienen en común la llamada al alma al conocimiento de la Idea Suprema de Bien o Justicia con la llamada al alma a reunirse con Dios que ambos son procesos selectivos: la propuesta del filósofo gobernante excluye al "ignorante" o desconocedor de la Idea de la labor de gobierno y, según la doctrina cristiana, al Cielo solo van los "buenos", los aptos, mientras que los "malos", tachados ignorantes o desconocedores de la Verdad, merecen el castigo del Infierno. En este sentido, se apoyan en el intelectualismo moral socrático, defensor de que, el que sabe, necesariamente obra bien; eso sí, los cristianos consideran que, cuando se presenta el saber delante de uno y uno reniega de él, entonces uno es ignorante porque quiere y así lo ha decidido, no por otra cosa, y condenan la negación de la "Verdad". Esta misma necesidad del castigo al que actúa acorde a intereses propios -en vez hacerlo acorde a la verdad- aparece reflejada, asimismo, en la apología de las jerarquías -que, en boca de Platón, son naturales y necesarias- y el rechazo a la democracia, con fundamento en que no se deben dejar los asuntos públicos a cargo de ignorantes (explicado mediante el símil del navío, que equipara la toma del timón de un navío a la toma del gobierno de una ciudad y declara que, si para lo primero se requiere una tripulación experta, para lo segundo, con más razón). Aboga Platón, consecuentemente, por la meritocracia, "el gobierno de los mejores", una minoría que se lo merece. El castigo que propone Platón al ignorante es, pues, no aspirar a gobernante. La Iglesia, por su parte, tampoco ha sido nunca demasiado democrática; su misma estructura es profundamente jerárquica y entre sus filas ha existido siempre un fuerte afán de centralización del poder, primeramente, en la figura del Papa, y luego en cardenales y obispos, y así desciende hasta la posición de los fieles, que están muy lejos de participar en la toma de decisiones dentro de la Iglesia.

Por otro lado, son análogas las concepciones cristiana y platónica del alma y del cuerpo, de lo racional y de lo material. Para Platón, lo mismo que para el cristiano, alma es pureza y esencia, aunque, al bajar al mundo material, puede verse anulado su propósito de imitar a la Idea de la misma forma en la que el cristiano piensa que el ser humano puede anular su propósito de ser la imagen de Dios cuando se encomienda a las pasiones, emociones y apetencias y deseos del cuerpo. En el Fedón, Platón narra el mito del carro alado para describir la estructura del alma. No ilustra qué es propiamente, pero se la compara con fuerzas inestables; el alma es movimiento y permite dos posibilidades: el equilibrio y su contrario (lo que permite la comparación con el "carro alado", que está compuesto de un jinete y dos caballos, donde el jinete representa el punto de tensión capaz de controlar las dos fuerzas equidistantes de los dos caballos, uno bueno y el otro malo); el alma es empuje, porque busca su propio orden en el equilibrio de fuerzas, y es tripartita, o sea, está dividida en tres partes: la apetitiva, cuya virtud está en la moderación; la irascible, cuya virtud está en la valentía; y finalmente la racional, cuya virtud está en la prudencia. Estas tres virtudes son exaltadas con similar entusiasmo en la Biblia a través de parábolas y analogías como hacía Platón, con el bien y el mal por protagonistas también, a menudo concebidos como luz y oscuridad, respectivamente. En concreto, el símil de la Idea del Bien con el sol es muy revelador.

En el Libro VI, cuando Glaucón le pide a Sócrates que le explique lo que es el bien, este afirma no verse capaz de hacerlo y, en su lugar, le habla de aquel al que llama "hijo del bien": el sol, generador de luz y calor sin ser luz ni calor pero sin el cual ni la luz ni el calor existirían (la luz y el calor son dos realidades que dependen ontológicamente del sol). Con ello, lo que nos viene a explicar es que luz y calor son conocimiento y amor, bien o justicia, y que su existencia depende de una realidad superior creadora. El sol, en este caso, cobra la identidad de Cristo en el cristianismo, ya que sirve de ejemplo físico en la Biblia para describir a su Padre, la Idea de Bien o Dios. Jesús es Hijo del Padre y su encarnación a la vez como el sol es Hijo del Bien y su materialización a la vez.

Y si buscamos más evidencias de que Jesús es en realidad un personaje que hace alusión al sol como ejemplo de bien, hallamos las siguientes:

La estrella en el Este o estrella de Oriente de la que se habla en las escrituras presente en el nacimiento de Cristo es en realidad el brillante planeta Venus, que siempre se ve cercano al sol y nace por el este también. Los Tres Reyes de Oriente son tres estrellas más brillantes del cinturón de Orión, llamadas por los anglosajones los Tres Reyes. Durante el reinado de Herodes -cuyo origen etimológico es "el dragón de fuego"-, o sea, durante el reinado de la noche -representada por un dragón a raíz de que, tanto al comienzo como al final de la misma el cielo se torna rojo como si escupiera fuego-, este oye que ha nacido un rey (el sol) en otra parte que se alzará y le conquistará; y consecuentemente, pide en secreto a los Tres Reyes que, siguiendo la posición de la estrella del Este (Venus), lo encuentren. Los Tres Reyes llegan y, al verlo (al sol) recién nacido, se llenan de alegría y le regalan oro (que es dorado y resplandeciente), incienso (el aroma del incienso quemado fue considerado por los antiguos señal de Dios en la Tierra) y mirra (una sustancia que se untaba en los cuerpos de los que morían, con lo que se nos avisa de que el sol morirá con la llegada de la noche). Y, precavidos por un sueño, los Tres Reyes regresan a su país por otro camino, lo que se traduce en que las tres estrellas brillantes del cinturón de Orión regresan a su punto de partida por el oeste.

La Virgen María es la constelación Virgo, también conocida como “Virgo, la Virgen”. “Virgo” en latín significa “virgen”. A Virgo se la conoce como “la casa del pan”, y la representación de Virgo es una virgen sosteniendo un haz de trigo. Esta casa del pan y su símbolo de trigo representan a Agosto y Septiembre, el tiempo de la cosecha. De hecho, originalmente se dijo que Jesús nació en una cueva (las cuevas tienen forma abovedada, como el cielo; se depositó su cuerpo muerto en una cueva también, de hecho), y Belén, del hebreo "bet-lehem", se traduce literalmente como “casa del pan”. Belén es, entonces, una referencia a la constelación Virgo, un lugar en el cielo, no en la Tierra. En Mateo, 2 se relata cómo el rey Herodes busca a Jesús en Belén, "casa del pan", pero Jesús no está allí, porque está en Capricornio, la constelación de la cabra y época del año en la que ocurre el solsticio de invierno; concretamente, justo tres días antes del 25 de Diciembre, día establecido a posteriori como el del nacimiento de Jesús o momento en el que los días vuelven a alargarse perceptiblemente en el hemisferio norte y empieza a ser más evidente que el sol vuelve a ascender (Jesús "resucita" o "nace" a los tres días después de muerto). Aquí se confunden un poco los datos, porque Julio César no quiso romper del todo con el calendario lunar y en su nuevo calendario juliano emplazó Año Nuevo en el día de la primera luna nueva después del solsticio de invierno. En consecuencia, hoy tenemos tres celebraciones del solsticio de invierno o Año Nuevo: la astronómica, el día 22; la del 1 de Enero; y por úlitmo, Navidad, la celebración universal del renacer del Dios Sol. No obstante, todo el mundo sabe que la resurrección de Jesús no se recuerda el 25 de Diciembre, sino el Domingo de Resurrección, primer domingo posterior a la primera luna llena después del equinoccio de primavera, que se corresponde con el paso aparente del Sol del hemisferio austral al boreal. En otras palabras, aunque nacimiento y resurrección de Cristo sean celebrados en días distintos, en realidad ambos señalan el mismo acontecimiento: más horas de sol. Es más, en el hemisferio norte el equinoccio de primavera marca el comienzo de la primavera, y esta es la estación de la prosperidad. Esta es la venida de Cristo, la venida del sol, que trae la "salvación de los hombres".

Otro dato curioso es que, según los evangelios sinópticos (Mateo, 27:45,51-54; Marcos, 15:33 y Lucas 23:44-45), durante la crucifixión ocurrió una oscuridad, y que ocurrió a partir de la "hora sexta" (mediodía) hasta la "hora nona" (15:00); en algunas traducciones del evangelio de Lucas (capítulo 23, versículo 45) se lee que el sol se eclipsó, lo que explicaría la muerte metafórica del sol. En cuanto al porqué de la muerte en la cruz, resulta que existe una pequeña constelación con ese nombre que, hace 2000 años, podía ser vista desde la latitud a la que se encuentra Jerusalén (32 grados norte del ecuador) -pese a encontrarse la estrella en el hemisferio sur- debido al bamboleo del eje de rotación de la Tierra. Por esta razón, el sol pudo "morir en la cruz" en tiempos bíblicos.

Y, con una inspección mayor, nos damos cuenta de que el viaje de un año de Jesús coincide con el del sol a través del Zodíaco.

En el solsticio de invierno, el sol "entra" en Capricornio y viaja 30 grados en 30 días para alcanzar Acuario. Jesús tarda 30 años en empezar su predicación (Lucas, 3:23). Esto es, tras "nacer" o "renacer" en Capricornio, pasa por Acuario (el hombre con el cántaro de agua) y Jesús visita a Juan el Bautista, quien le promete que nos dará algo mejor que agua en adelante (cosechas). Ese es el principio de la alegoría. Jesús es una personificación del sol; Juan, una personificación de Acuario. Jesús (el sol) visita a Juan Bautista (Acuario). Y, luego, la Biblia dice sin más que "después de que Juan fuera metido en prisión, Jesús se fue a Galilea,..." (Marcos, 1:14; Mateo, 4:12; Lucas, 3:20; Juan, 3:24). Juan es metido en prisión de repente (más tarde se explica el motivo) y Jesús se va; pero, ¿por qué se va Jesús?, ¿por qué cuando se entera de que han decapitado a Juan el Bautista es cuando sucede la multiplicación de los panes y los peces? Es muy difícil de comprender el sentido si no se toma como una alegoría astronómica. Al fin y al cabo, que Juan vaya a prisión no quiere decir otra cosa diferente de que la constelación de Acuario desaparece en el horizonte al final del mes. En Acuario abundan las lluvias, sumamente importantes para la agricultura; pero con la llegada del calor y la muerte de Acuario es cuando la yerba se torna verde y hay más alimento. "Respondió Juan y dijo: Es necesario que él crezca (el Cristo), pero que yo mengüe". Es necesario que crezcan las horas de sol, pero también que cesen las lluvias para que haya cultivo y las lluvias y el mal tiempo no se lo lleven por delante. "Porque vino Juan que no comía ni bebía, y dicen: Tiene un demonio. Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: Mirad, un hombre glotón y bebedor de vino...". Aquí se pone de manifiesto la metáfora. No es que Juan no comiera ni bebiera, que es humanamente imposible, sino que Acuario traía hambrunas y las gentes lo maldecían. Y maldecían luego las épocas de sol (épocas del "Hijo del Hombre") y de abundancia por el comportamiento despilfarrador que propiciaban.

En lo que a Jesús se refiere, continúa su camino por Galilea (proveniente del Latín "galilaea, proveniente, a su vez, del Griego "galilaia", y este del Hebreo "galil", que significa "círculo"). O, lo que es lo mismo, "Jesús continua su camino por el círculo", la Eclíptica, que es la línea que describe el sol en su recorrido aparente a través del cielo, y "sana con su luz" (el frío siempre trae enfermedades), "cura a los ciegos" (uno solo ve cuando hay luz; sin la luz del sol, la única que existía en aquel entonces, todos eran como ciegos) y "calma la tempestad". No es casualidad tampoco que el primer milagro de Jesús consista en convertir el agua en vino: para que los viñedos crezcan, primero han de sucederse lluvias; solo entonces el sol hace el "milagro" de transformar ese agua caída del cielo en vino para la mesa.

Por otra parte, Jesús-Sol, es tentado por el diablo (oscuridad) en el desierto, donde permanece por 40 días y 40 noches en ayuno. En inglés, el periodo que precede a la Pascua se llama "Lent", término que viene del "lengthening" o alargamiento de las horas de luz conforme se acerca la primavera: es lo que nosotros llamamos "Cuaresma". Ahora bien, ¿por qué 40 días? En el Antiguo Testamento esta cifra ya aparecía con cierta frecuencia. Cuarenta fueron los días de las lluvias que Noé combatió, cuarenta los días en los que Moisés escribió los mandamientos y cuarenta los años que los israelitas pasaron en el desierto. Estos datos responden a las 40 semanas de duración del embarazo. En resumen, el número nos indica el preludio de una nueva etapa. Con Moisés, auguraba el renacer de un mundo pecaminoso; para los israelitas, el cuarenta significaba el comienzo de una "nueva vida" en la Tierra Prometida; y para Jesús, la "entrada" de Piscis a escena (más adelante veremos por qué la constelación de Piscis recibe una anunciación especial). Pero, por si fuera poca coincidencia esta, con el relato de los 40 días de Jesús en el desierto, se aprovecha para reforzar la crítica que Platón hace de los sofistas y su exaltación del sacrificio individual que el político ha de llevar en beneficio de la comunidad (las tres tentaciones que vence Jesús son: primero, la búsqueda de la propia satisfacción por encima de la de Dios, por encima de lo que está bien; segundo, la duda acerca de la existencia de la verdad absoluta o caída en el relativismo moral en vistas de conseguir el poder y la gloria que a uno le proporciona decir siempre lo que otros quieren oír; y tercero, la codicia). No se enseña nada nuevo, por tanto. La moral de Cristo es un plagio de la moral platónica; la crítica de Jesús a los sacerdotes del templo es la misma que Platón hace a los sofistas.

Retomando de nuevo el viaje de Jesús, nos encontramos con que visita a Simón y su hermano Andrés, ambos pescadores y personificaciones de los dos peces representativos de Piscis.

A continuación, llega a Aries, el cordero (o carnero, cordero joven). La fecha coincide con la del equinoccio de primavera, el 21 de Marzo, que marca la victoria de la luz sobre la oscuridad, ya que a partir de este día los días son más largos que las noches. Cuando el sol alcanza al "cordero", el cordero quita figurativamente la oscuridad y el pecado (la noche se asocia al pecado) del mundo. Debido a la importancia de este hecho, Jesús es llamado con frecuencia el "Cordero de Dios", "el Pastor supremo", "el Buen Pastor", "el Cordero Pascual" y "el que quita el pecado del mundo", en memoria a su actuación en estas fechas.

En Abril, el sol pasa por Tauro, el toro, símbolo de la agricultura. Seguidamente, se distingue en el cielo un brazo lejano de la Vía Láctea, nuestra misma galaxia, con forma de lago estrellado. En este punto de su viaje, Jesús camina sobre las aguas, y las cruza dirigiéndose a la constelación Géminis, al encuentro de los gemelos Cástor y Polúx (Mateo, 8:28 y Hechos, 28:11, donde se les nombra explícitamente). Cástor y Pólux, también llamados Dióscuros, resulta que en latín eran conocidos como "Gemini", dos estrellas de la constelación Géminis. "Al cabo de tres meses en la isla, zarpamos en un barco que había invernado allí. Era una nave de Alejandría que tenía por insignia a los dioses Dióscuros".

En Junio el sol pasa por Cáncer, el cangrejo que camina al revés, retrocediendo. La fecha en la que empieza es el 21 de Junio, el día del solsticio de verano, el día más largo del año, cuando el sol está en lo más alto. A partir de este momento el sol "retrocede" hacia el sur al tiempo que los días se acortan. Entonces, Jesús, "Rey de reyes", visita "a un hombre llamado Mateo", personificación de la estrella Regulus ("pequeño rey"), que es la más brillante de la constelación Leo y una de las cuatro "estrellas reales" mesopotámicas junto a Aldebarán (perteneciente a Tauro), Antares (perteneciente a Escorpio) y Fomalhaut (perteneciente a Piscis), las cuatro con una tradición mitológica digna de mención. Al hablar de Mateo se habla, pues, de Leo, puesto que "Mateo", nombre que recibe uno de los doce apóstoles que viajan con Jesús y también San Mateo evangelista (cuyo símbolo, de hecho, es un león), tiene sus raíces en el nombre hebreo "Mattheios", nombre compuesto por "mat" y "theios", donde "theios" es un adjetivo que se traduce como "divino" (tomando la premisa de que nuestro Dios es una estrella y es "Rey de reyes", tiene sentido que las demás estrellas, como Cástor, Pólux, Regulus o los mismos Tres Reyes de Oriente, también sean consideradas deidades, aunque no tan importantes como la que da calor y vida a la Tierra).

Unos días más tarde la constelación Acuario se alza en el oeste a la hora de la puesta de sol, de color fuego, y parece ser decapitado por el horizonte. A modo de metáfora, en la Biblia se cuenta cómo Juan el Bautista "ha resucitado de entre los muertos" y ha sido decapitado por Herodes, "el dragón de fuego" (Mt., 14:1-12; Mc. 6:14-29; Lc. 9:7-9). A esto le sigue la transfiguración de Jesús (Mt., 17:1-13, Mc., 9:2-13, Lc., 9: 28-36: Jesús se va a lo alto de una montaña y brilla, igual que el sol hace en los meses de verano), así como la entrada triunfante en Jerusalén o "Ciudad de la Paz", momento en el que las multitudes gritan "hosanna", "sálvanos ahora" o "danos salud ahora", una súplica que responde a un temor a lo que está por venir de nuevo (el frío y la escasez) tras el paso de la constelación Virgo. Dice así: "Decid a la hija de Sion: he aquí, tu Rey viene a ti" (Mt., 21; Mc., 11:1-11; Lc., 19:28-44; Jn., 12:12-19). Pues bien, en más de una ocasión se hace referencia en la Biblia a la Virgen María como la "hija de Sion" (Lumen gentium, 55; Zacarías, 9: 9-10...). No existe otra justifición tan lógica de la mención de la Virgen en ese pasaje bíblico como la de que la Virgen es una personificación de Virgo. Y que Jesús vaya montado en una asna, animal manso, y en un pollino, "hijo de animal de carga", según palabras textuales de la Biblia, puede tener muchas interpretaciones. Podrían ser un simbolismo de la estabilidad atmosférica (el tiempo está manso como el asno) y de lo cargante que resulta el sol todavía en esta época del año, aunque ya no por mucho tiempo. Recordemos que, al principio de la narración, la Virgen huyó con Jesús montada en un asno como el de ahora.

El sol pasa de largo y llega a Libra, cuyo símbolo es la balanza, que representa el equilibrio, la igualdad y la justicia. Coincide con la purificación del templo llevada a cabo por Jesús cuando vuelca las mesas de los cambistas, los llama ladrones y los desaloja de allí, haciendo así justicia en un modo en el que nunca antes lo habíamos visto hacerla. En estas fechas empieza el otoño y el día y la noche vuelven a ser igual de largos, se "equilibran". Conforme entramos en otoño, las hojas de los árboles empiezan a marchitarse. En este punto de la historia, Jesús pasa junto a una higuera que había maldecido y esta está seca (Marcos, 11:20-25). El relato cobra pleno sentido si entendemos a Jesús como una personificación del sol y, a su vez, representación de la Idea de Bien o Justicia para la humanidad del mismo modo que lo fue el sol para Glaucón en el símil del sol.

Entretanto, se acercan los tiempos de oscuridad. En la Última Cena, Jesús se reúne para dar las gracias por la cosecha y el alimento (Mc., 14:12-26; Lc., 22:7-38) con sus doce discípulos, que se dice habitualmente hacen alusión a las doce tribus de Israel cuando esto es, al mismo tiempo, precisamente una referencia simbólica a los doce signos zodiacales de la astrología babilónica adoptados por los judíos en su exilio a Babilonia. El zodíaco era un símbolo pagano extremadamente relevante. Osiris-Dionisio es simbólicamente representado como el centro espiritual de la rueda giratoria del cambio, integrada por 12 signos. Como Mithras, Dionisio, Aion y Helios, es representado a menudo en el centro del círculo del zodíaco. En la ceremonia de iniciación de los misterios de Mithras, doce discípulos rodeaban al dios-hombre, al igual que rodean doce discípulos a Jesús.

El círculo de los doce rodeando a uno deriva de la geometría estudiada por los pitagóricos, quienes, renovadores del mundo antiguo por su conocimiento de las matemáticas, concebían la perfección como una esfera. Los antiguos descubrieron que para que una esfera sea rodeada por otras de las mismas dimensiones de manera que todas estén en contacto se necesitan doce. Por ende, la imagen del dios rodeado por doce discípulos cumple con esa matemática idea de perfección.

En cualquier caso, volviendo a la Biblia, Jesús es traicionado por Judas. Si interpretamos a Judas como la personificación de Escorpio, en el mes de Octubre, y si entendemos las 30 monedas de plata de traición como los 30 días que tarda aproximadamente la luna (en sentido figurado, la moneda de plata) en cambiar de fase -la lunación, que es como se llama, dura 29 días 12 horas 44 minutos y 3 segundos, por lo que está muy cerca de la cifra 30-, caemos en que el hecho de que Judas vendiera a Jesús por 30 monedas de plata podría ser tan solo una alegoría explicativa de por qué el sol desaparece y en qué tiempo lo hace. Hay que tener en cuenta que el calendario en tiempos bíblicos era el lunisolar, un calendario que se basaba tanto las fases del sol como las de la luna: si el año se toma como un año tropical, el calendario lunisolar dará una indicación de la estación; si se toma como un año sideral, predecirá la constelación cerca de la cual ocurrirá la luna llena (Escorpio, en este caso).

Jesús-Sol, pues, es entregado a Herodes, "el dragón de fuego" u "horizonte escupe fuego" (puesta de sol) más allá del cual está la oscuridad, y es puesto al frente de Poncio Pilato (etimológicamente, "Pontius" -derivado de "pontus", del griego "pontos", "perteneciente al mar"- "Pilatus" -"armado con una jabalina"-, Poncio Pilato hace referencia a Sagitario, del latín "sagitta", "saeta", la constelación del lanzador de saetas localizada entre un mar de estrellas) en un juicio. Ante el juicio, el pueblo decide salvar a Barrabás, helenización del nombre arameo "Jesús Hijo del Padre". En otras palabras, el pueblo se queda con el ejemplo (el hijo), mientras que el sol en sí cada vez va a ser más tenue hasta llegar a su punto más bajo. Deducimos de esto que Jesús es al pueblo lo que el sol es a Glaucón según el texto platónico del símil del sol: ejemplo para entender la Idea de Bien, un ejemplo que el pueblo ha de adoptar para hacer el bien.

En cuanto a la razón por la que Piscis recibe una anunciación especial, observamos que el equinoccio de primavera "entró" en la constelación de Piscis hacia el 498 d.C. y "continuará en ella" hasta aproximadamente el 2638 d.C., y es por esto por lo que Cristo llamó a sus discípulos a ser “pescadores de hombres”. Es por esto por lo que la mitra de los obispos tiene forma de cabeza de pez (el pez, innegablemente, es un símbolo cristiano; pero, contrariamente a la retorcida explicación que los cristianos, y más concretamente el emperador constantino, dio a su simbología -según la cual la popularidad del pez como símbolo cristiano responde a que las iniciales de la palabra griega "Itchys" podrían haber sido usadas como acróstico para Iesous Christos Theou Yios Soter”, "Jesús Cristo hijo de Dios Salvador"- la otra teoría es sencilla): Piscis es la "Era de Cristo".

El equinoccio de primavera permanecerá en la constelación de Acuario desde el 2638 d.C. hasta el año 4700 d.C. "A la verdad, Elías vendrá primero y restituirá todas las cosas. Mas os digo que ya vino Elías, y no le conocieron; antes hicieron en él todo lo que quisieron. Así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos. Los discípulos entonces entendieron que les habló de Juan el Bautista" (Mateo, 17: 10-13). Ni más ni menos, Acuario había sido divisado durante el año, pero la Era de Acuario estaba por venir. "Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo. Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él" (Juan, 3:27-30). Juan es enviado "delante de Cristo" porque Acuario va "delante de Piscis", y Piscis es la "Era de Cristo", ya que es su época, la primavera, la que trae esperanza, vida y salvación. La condición de "primo de Cristo" la tiene Juan el Bautista por su proximidad, en tanto que personificación de la constelación Acuario, a la constelación Piscis. "En verdad os digo que entre los nacidos de mujer no se ha levantado nadie mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él". La constelación más pequeña de todas es la Cruz del Sur, y es mayor incluso que Juan porque es la que crucifica a Jesús. "Y desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo conquistan por la fuerza. Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. Y si queréis aceptarlo, él es Elías, el que había de venir. El que tiene oídos, que oiga" (Mateo, 11:12).

La relación, por lo menos a nivel comparativo, entre Cristo-Dios y el sol es clara:

"Él era antorcha que ardía y alumbraba" (Juan, 5:35).
"La brillante estrella de la mañana" (Apocalipsis, 22:16).
"Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (Juan, 8:12).
"El pueblo que habitaba en la oscuridad ha visto una gran luz; sobre los que vivían en densas tinieblas la luz ha resplandecido" (Mateo, 4:16).
"Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir. En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad" (Juan, 1:3-7).
"Esta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos eran perversos. Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto" (Juan, 3:19-20).
"Ustedes van a tener la luz sólo un poco más de tiempo —les dijo Jesús—. Caminen mientras tienen la luz, antes de que los envuelvan las tinieblas. El que camina en las tinieblas no sabe a dónde va. Mientras tienen la luz, crean en ella, para que sean hijos de la luz. Cuando terminó de hablar, Jesús se fue y se escondió de ellos" (Juan, 12:35-36).
"Yo soy la luz que ha venido al mundo, para que todo el que crea en mí no viva en tinieblas" (Juan, 12:46).
"Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo" (Efesios, 5:14).
"Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra" (Colosenses, 3:2).
"El Señor es sol y escudo" (Salmos, 84:11).
"El Señor su Dios es fuego que se consume y Dios celoso" (Deuteronomio, 4:24).
"Luz verdadera" (Juan 1:9).
"El que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios" (Juan, 3:21).


En 1633 la Iglesia Católica condenó a Galileo por promover la teoría heliocéntrica del universo. Se dijo: "La propuesta de que el sol sea el centro del mundo y que no se mueva es absurda y falsa, además de filosófica y formalmente herética, porque es formulada en contradicción con las Sagradas Escrituras. La propuesta de que la Tierra no sea el centro del mundo e inamovible y que, sin embargo, se mueva, es igualmente absurda y falsa filosófica y teológicamente hablando, al menos equivocada en fe". Como, explícitamente, no aparece en las Sagradas Escrituras que la Tierra sea plana e inmóvil, de estas declaraciones oficiales se desprende que la Iglesia detectó que sí aparecía de manera implícita. Los antiguos cristianos, por tanto, sí debieron considerar el cúmulo de comparativas expuesto. ¿Y por qué canta el gallo después de que Pedro niegue a Jesús (o al sol) tres veces si no es a modo de guiño a la antigua mitología, que explica el canto del gallo como un castigo de Ares a la traición de Alectrión de no reconocer la llegada del sol?

En definitiva, existen aspectos de la Grecia clásica, de la antigua filosofía y de la antigua mitología que siguen vigentes a día de hoy, puede que con la misma intensidad que entonces, y están muy presentes en nuestras vidas y en nuestra cultura. La filosofía platónica ha sido de enorme trascendencia. Hemos analizado uno a uno los paralelismos que se dan entre ella y el cristianismo, una de las religiones con más fieles del mundo, y ha quedado demostrado que no son pocos. Las tendencias del pensamiento, al parecer, son reincidentes a lo largo de la historia. Las adoptamos de nuestros progenitores y las seguimos llevando muy dentro, y se siguen trasmitiendo a la descendencia. Por eso, cuanto más conozcamos del pasado, mejor comprenderemos el presente. El cristianismo tiene su fundamentación ideológica también, sus raíces. El cristianismo no fue un movimiento que surgió de repente y de la nada. Platón -quien obtuvo, a su vez, sus distintas influencias de los pitagóricos, de Parménides, de Sócrates y de Heráclito, entre otros- fue el padre del cristianismo. La comprensión de su filosofía es crucial para el diagnóstico de la sociedad occidental actual.

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Ya que entro, comento.

It's never quite right, he said, the way people look,
the way the music sounds, the way the words are
written.
It's never quite right, he said, all the things we are
taught, all the loves we chase, all the deaths we
die, all the lives we live,
they are never quite right,
they are hardly close to right,
these lives we live
one after the other,
piled there as history,
the waste of the species,
the crushing of the light and the way,
it's not quite right,
it's hardly right at all
he said.

don't I know it? I
answered.

I walked away from the mirror.
it was morning, it was afternoon, it was
night

nothing changed
it was locked in place.
something flashed, something broke, something
remained.

I walked down the stairway and
into it.

-Charles Bukowski.