19/1/15

Niños: proyectos de la-vida-que-parece-perfecta, al padre, por supuesto.

Hubo un tiempo
en el que mi familia de tres
era de tres.
Y mi padre no venía a casa
porque ya estaba en ella.
O será que no me acuerdo realmente

porque puede que trabajara hasta más tarde,
como hacen los hombres serios y aburridos,
y él era un hombre serio y aburrido.

Y lo sigue siendo.
No te extrañará que me pregunte por qué,
si lo sigue siendo,
dejó de aparecer por casa, ¿no?

¿Qué cambió?
No lo sé.

Su niña creció, tal vez.

Y todo el mundo adora a los niños,
aunque sea superficialmente,
que es como se adoran las cosas,
pero nadie adora cuidar de un niño
-quien así lo afirma, miente.
En todo caso adora criar a un niño,

creerlo suyo,
de su propiedad,
hacerlo suyo,
de su propiedad.

Todos esos enanos moldeables
son proyectos de la-vida-que-parece-perfecta,
al padre, por supuesto.
Lo que los padres no saben
-se niegan a saberlo-
es que, como la
perfección no existe,
cada uno tiene su idea de ella.

Y mi padre no es perfecto.
A mí en absoluto me lo parece.
Él, sin embargo, no está de acuerdo.


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Ya que entro, comento.

It's never quite right, he said, the way people look,
the way the music sounds, the way the words are
written.
It's never quite right, he said, all the things we are
taught, all the loves we chase, all the deaths we
die, all the lives we live,
they are never quite right,
they are hardly close to right,
these lives we live
one after the other,
piled there as history,
the waste of the species,
the crushing of the light and the way,
it's not quite right,
it's hardly right at all
he said.

don't I know it? I
answered.

I walked away from the mirror.
it was morning, it was afternoon, it was
night

nothing changed
it was locked in place.
something flashed, something broke, something
remained.

I walked down the stairway and
into it.

-Charles Bukowski.