27/10/12

El ser humano no desaparece.


Muchas veces nos preguntamos qué vendrá después de esto. Incluso cuando no pensamos en ello, lo tenemos presente. Sabemos lo que sabemos. Querríamos saber más. ¿Pero es que no nos damos cuenta de que si supiéramos lo que viene después, si tuviéramos todas las respuestas en la palma de la mano, o si simplemente las hubiésemos encontrado todas conforme las buscábamos, nada sería como es? ¿No nos damos cuenta de que si lo conociéramos todo sobre la vida, y todo sobre la muerte también, no tendríamos razones para vivir?

Pongamos que cuando morimos tenemos por seguro (repito: por seguro) que nos rencarnamos. ¿Cuánta sería la gente que se suicidaría de no estar conforme con el más mínimo aspecto de su vida? Si total, sabríamos que volveríamos a tener más oportunidades...

Imaginemos que sabemos con absoluta certeza que existe un cielo. O, aún mejor, imaginemos, por el contrario, que estamos al tanto de que lo que nos depara no es otra cosa que el más llano y largo de los descansos: el descanso eterno de nuestro cuerpo, y de nuestra alma con él. La gente haría locuras en vida, ¿pues quién va a desaprovechar la terrenal, mundana, corta y ÚNICA existencia que le ha sido dada? Si este fuera el caso, nadie temería al descanso; lo odiarían, sin embargo.

Nuestro problema actual no es que lo odiemos, es que, ante todo, lo tememos. ¿Por qué no podemos simplemente dar gracias de desconocerlo y así ser nosotros mismos sin que nos condicione el después? Ni cielo, ni infierno, ni descanso eterno, sino un interrogante que cuanto más tarde desvelemos, mejor.

La única conclusión que se nos está permitida sacar en claro dice así: los que se han ido están aquí. ¿Qué pruebas hay? Tus acciones pasadas siguen repercutiendo en el presente, y esa es mi demostración empírica de que los que se han ido están. Ya sea por el rastro genético que persiste y persistirá por los siglos de los siglos (los descendientes), por el característico humor que te traías y que tus amigos y familiares toman ahora como ejemplo, la sonrisa de tu rostro clavada en nuestra cabeza, o el enfado,… Ya sea por lo poco que me gustaba tu asignatura… Ya sea por el árbol genealógico que a tu bisnieto le hagan hacer en el cole dentro de muchos muchos años… NO, profe, no has desaparecido.

Gracias, Nacho, por haber educado en la actividad física y el deporte a los niños de mi colegio. DEP.

El ser humano no desaparece.

 

5 comentarios:

  1. What we do in life, echoes in Eternity. :-)

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  2. Preciosa tienes un premio en mi blog :)
    Un beso

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  3. Por suerte o por desgracia siempre quedan las impregnaciones del pasado intentando condicionar nuestro futuro. Si solo tuviesemos más memoria y recordáramos la historia.. aprendiendo de los errores de los que vivieron antes, así tal vez..pero ni eso se nos da bien.

    Dios, no puedo dejar de pulsar ese botón, me encanta, explotar no sé pero un día mi cerebro va a colapsar tu blog implosionando, explosionado y dejandolo todo perdido. :D

    Un beso. :)

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    1. Sí, a veces nos olvidamos de ciertas cosas a las que, si prestáramos más atención, nos daríamos cuenta de que están ahí y que hay que aprender de ellas o habrán existido en vano...

      Un beso.

      PD:¡Serás tramposo!¡Pone NO pulsar! :P

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Ya que entro, comento.

It's never quite right, he said, the way people look,
the way the music sounds, the way the words are
written.
It's never quite right, he said, all the things we are
taught, all the loves we chase, all the deaths we
die, all the lives we live,
they are never quite right,
they are hardly close to right,
these lives we live
one after the other,
piled there as history,
the waste of the species,
the crushing of the light and the way,
it's not quite right,
it's hardly right at all
he said.

don't I know it? I
answered.

I walked away from the mirror.
it was morning, it was afternoon, it was
night

nothing changed
it was locked in place.
something flashed, something broke, something
remained.

I walked down the stairway and
into it.

-Charles Bukowski.