Hola, mi nombre es Aurora y vengo a hablar de por qué el destape de la mujer no es empoderante en sí mismo, así como de los peligros que entraña el entenderlo como tal.
El destape de la mujer siempre ha causado mucho revuelo; el destape del hombre, por el contrario, no. Podemos ver a un hombre caminando sin camiseta y nadie va a poner en entredicho su dignidad ni cuestionar el respeto que siente por sí mismo, mientras que la revelación del cuerpo de una mujer es tan escandalosa que, aun siendo el desnudo femenino venerado por una parte desde el inicio de la Historia de la Humanidad, por otra, en el día a día desencadena comentarios de todo tipo: o bien en la línea de que tal revelación contribuye a la concepción de la mujer como objeto sexual -una crítica normalmente femenina-, o bien en la línea de que busca la atención masculina, y eso, de algún modo, es "indecente" o "indigno" para una mujer.
Las feministas liberales suelen ser las de las pocas en defender el destape de la mujer (a su modo de ver, libre y empoderante), pero no las únicas. Junto a ellas, lo hace un segundo grupo de machistas liberales, que defienden este acto igualmente porque les gusta y beneficia que el feminismo se identifique con políticas de destape para la mujer, puesto que se traduce en que cada vez tienen un acceso más fácil a nuestros cuerpos. Donde antes los hombres necesitaban presionar o coaccionar a las mujeres para verlas desnudas, ahora no les hace falta, puesto que ellas mismas consideran que mostrarse así, al natural, frente a ellos las emancipa y empodera. El discurso del empoderamiento femenino mediante "nudes" y vídeos haciendo "twerk" en redes sociales es perfecto para ellos.
Estos machistas liberales a menudo se creen muy progresistas y modernos a la vez que consumen porno vejatorio hacia la mujer o usan el vergonzoso término "feminazi" contra aquellas mujeres que practican un feminismo que los incomoda. Se dicen algunos feministas, que no aliados nuestros -eso sería relegarlos a un segundo plano que no conciben para los de su sexo-.
Las feministas liberales y los femilistos liberales tienen en común que, en muchas ocasiones, también defienden los supuestos derechos reproductivos de los varones del colectivo LGTBI por encima de los de las mujeres (p. ej. mostrándose a favor de la gestación subrogada). Asimismo, son regulacionistas de la prostitución como "profesión que nadie ni nada obliga a la mayoría a ejercer", en contra de todos los datos estadísticos sobre prostitución y trata en el mundo, e ignorando el poder coercitivo del dinero, sobre todo cuando existe necesidad económica. ¿Por qué la compraventa de órganos está prohibida si su donación es legal? Porque sería inadmisible que aquellos enfermos pudientes que necesitasen un trasplante de riñón lo obtuvieran a costa de la necesidad económica de un tercero que dispusiera de un riñón sano. Se reconoce en la ley, pues, que la voluntad de este tercero de que extirpasen su riñón para curar al enfermo pudiente no sería pura sino derivada de sus circunstancias. Es sólo así como se comprende que, para proteger la integridad y la salud de la persona, hace falta que exista una total gratuidad en el acto. Pues pasa lo mismo con las relaciones sexuales: conllevan tales riesgos para la salud de las personas (y en especial, para la de la mujer) que debería de preservarse su gratuidad, dado que es importante que las decisiones sobre aquellas cuestiones relacionadas con la propia salud e integridad física se mantengan libres de coacciones y abusos.
Existe una lógica en por qué el destape de la mujer no es feminista per se y sólo lo es bajo determinadas circunstancias que lo convierten en un acto subversivo. Por ejemplo, el destape de la mujer sería un acto subversivo en lugares en los que el cuerpo de la mujer está completamente censurado mientras que el hombre tiene la opción de mostrar el suyo o no. También podría serlo como protesta frente a la opresión que se ejerce sobre sus cuerpos con leyes restrictivas de los derechos sexuales y reproductivos de la mujer, o frente a la industria de la moda y del modelaje, que pasa por alto la salud física y mental de las jóvenes, anunciando y promocionando como canon de belleza único el de la delgadez extrema. No obstante, para descubrir esta lógica que trata de desmitificar la concepción del destape como máxima expresión del feminismo siempre, tendríamos que atender a razones que la mayoría de personas niegan automáticamente.
En primer lugar, la mujer, por lo general, sí busca el reclamo sexual con su destape, salvo tal vez en piscinas, balnearios, playas..., es decir, sitios en los que el destape es común a los dos sexos y ajeno a edades, o en un puesto de trabajo en el que quien busca el reclamo a costa de ello es su jefe. El quid de la cuestión es que las mujeres tenemos derecho a realizar este reclamo sexual por cuenta propia, no ajena, sin que dicho reclamo se convierta en objeto de mercantilización y sin que el deseo de resultar sexualmente atractivas resulte insultante, denigrante o deshonroso. Para los hombres no lo es, ellos admiten constantemente tratar de llamar la atención del sexo que les atrae. ¿Por qué no podemos admitirlo nosotras?
Así pues, "yo enseño cacho porque me gusta" es sencillamente un comunicado incompleto. El comunicado completo añadiría "y me gusta porque me siento sexualmente atractiva". Lo mismo ocurre con el uso de tacones o del maquillaje. Las feministas liberales te dirán que se maquillan porque así se gustan más a sí mismas, que se ponen tacones por verse más altas y estilizadas o que lucen incómodos vestidos porque les da la gana. Ahora, es conveniente apuntar a que todo ello lo hacen teniendo en cuenta unos cánones de belleza patriarcales cuyo punto de referencia es el hombre al natural (atractivo sin accesorios), del que nosotras tendremos que diferenciarnos lo máximo posible para resultar atractivas: al natural nosotras no lo somos lo suficiente.
Entonces, ¿se arreglan y se destapan las mujeres porque quieren? Es evidente. Pero, ¿por qué quieren? ¿Por qué iba a querer una mujer joven con un cuerpazo notoriamente impresionante lucir un vestido que es todo transparencias en pleno invierno? ¿Por qué anteponer un escote a la prevención de un constipado? Esto es lo que pocos se preguntan. Desde luego, la sexualidad de la mujer juega un papel importante en todo esto.
En segundo lugar, el destape como fenómeno de masas, lejos de revertir la hipersexualización de la mujer, la acentúa. Bajo la lógica del feminismo liberal, enseñar más consigue que se normalice lo que se enseña y, por tanto, logra desprender al desnudo femenino de prácticamente toda connotación sexual. ¿Cuántas veces habremos oído la frase: "ella no pretende presentarse a sí misma como un objeto de consumo para el hombre, el problema está en los ojos de quien mira"? Yo digo que el problema es doble: que muchos hombres nos ven como un objeto sexual; y que nosotras..., pues también.
La intención de normalizar el desnudo femenino para que dejemos de ser tratadas como objetos de consumo masculino resultaría verosímil si los desnudos reivindicados como liberadores y empoderantes no coincidiesen con los desnudos que reciben una mayor atención masculina. En concreto, hablo de que las mujeres que muestran sus cuerpos los presentan con la esperanza de recibir aceptación a cambio, porque son cuerpos trabajados, y lo hacen en poses artificialmente preparadas, copiando las de las revistas. No son destapes sin más, son destapes selectivos, donde lo que se ve y cómo se ve ha sido previamente estudiado. Hablo de que lo hacen para gustarse a sí mismas, por supuesto, pero a través del juicio ajeno, que encontrará en su físico algo que admirar, y así se lo hará saber mediante halagos, o likes en el caso de las redes sociales. Esto lo hacen las mujeres que quieren sentirse sexualmente apetecibles, exactamente igual que los hombres. La diferencia es que a ellos no se les juzga con la misma dureza cuando reconocen que su intención es esa.
Y si bien es cierto que sí está habiendo un movimiento que procura visibilizar los cuerpos de mujer no-normativos, que es como llaman a los cuerpos de mujeres que no invierten gran parte de su tiempo libre en mejorar su imagen, la realidad es que, por cada foto que hay de una mujer "de talla grande" donde el único cacho de carne que revela son sus inmensos pechos (el resto de sus carnes están mejor escondidas), por cada foto publicada que visibiliza que las mujeres naturalmente tenemos vello en las piernas y en las axilas, hay cientos de miles de anuncios que vinculan el éxito femenino a su atractivo sexual, y el atractivo sexual a una apariencia siempre joven, un glúteo bien trabajado, unos muslos perfectamente depilados y una piel etérea. Esto es causa directa de un descontento femenino con la propia imagen y de la proliferación de enfermedades como la anorexia y la bulimia.
Por último, es erróneo pensar que este destape selectivo, que tan de moda se ha puesto y que tantas celebrities practican, es empoderante para nuestro sexo. A fin de cuentas, son ellos quienes se benefician de él adquiriendo una mayor disponibilidad de nuestros cuerpos, no nosotras. Nosotras no nos beneficiaríamos de él ni aun si aprovecháramos únicamente nuestro atractivo físico para conseguir dinero o algún favor personal, ya que el mensaje que enviaríamos a la sociedad sería peligroso. Por un lado, estaríamos comunicando al resto de mujeres que la mayor arma que poseen no son sus cerebros y que deben de poner su siempre, obligatoriamente, impecable imagen, o directamente su cuerpo, a disposición de hombres para ser exitosas; y, por otro, estaríamos legitimando y respaldando a los hombres que ya consideran el acceso a nuestros cuerpos poco menos que un derecho suyo. No se trata de juzgar a aquellas mujeres que se destapan selectivamente, escondiendo estrías, vello corporal y michelines, y recriminarles que con ello perpetúan la presión social que recae sobre nosotras por resultar agradables a la vista. Se trata de entender que nuestro destape es casi siempre selectivo y que viene condicionado por la presión social que recae sobre nosotras por ser complacientes en todo, incluso a la vista. Se trata de ser honestas con nosotras mismas.
En definitiva, con todo esto quiero demostrar, principalmente, tres cosas:
Primero, que nos hace un flaco favor a todas negar que el destape selectivo de la mujer tenga nada que ver con nuestro deseo de resultar sexualmente atractivas. Sólo nos estamos mintiendo a nosotras mismas e, implícitamente, estamos asumiendo que este deseo en la mujer no es aceptable.
Segundo, que el destape de la mujer como fenómeno masivo contribuye a su hipersexualización porque nosotras mismas otorgamos mayor o menor visibilidad a esto o aquello en función de si recibe una mayor o menor atención masculina.
Y tercero, que no es transgresor presentarnos públicamente como los hombres, fuera de nuestra familia, desean que lo hagamos en realidad. Por consiguiente, si lo hacemos, por lo menos debemos saber que no estamos llevando a cabo un acto empoderante, sino tan sólo uno más que denota que la socialización de género ha funcionado en nosotras, llamándonos a complacer hasta las miradas más críticas: las propias.
Yo, cuando sueño con un mundo feminista, no sueño con un mundo en el que trabajadoras del sector servicios se tengan que atener a exigencias de pulcritud y aseo mucho más extensas que ellos, más incómodas y costosas en tiempo y dinero, ni en que mis compañeras camareras puedan perder su trabajo por negarse a ir escotadas a modo de reclamo clientelar.
Yo, cuando sueño con un mundo feminista, no sueño con un mundo donde una de cada 100 adolescentes padece anorexia nerviosa y cuatro de cada 100 bulimia nerviosa, como se estima que sucede en España, según datos estadísticos del Portal Europeo de la Juventud.
Yo, cuando sueño con un mundo feminista, no sueño con una mayor accesibilidad a nuestros cuerpos, ni con que todos los iconos femeninos sean cantantes o actrices hermosas que explotan su atractivo sexual porque es el tipo de publicidad que más les funciona. Sueño con otro tipo de iconos femeninos, y con que los hombres los consideren sus referentes también, porque todas las mujeres, hasta las más guapas y exuberantes, tienen muchísimo más por lo que ser admiradas que su belleza física. Nosotras necesitamos ser las primeras en darnos cuenta.
Si ellos no necesitan depilarse, desnutrirse y pasar frío para sentirse válidos u atractivos, ¿por qué tú sí, compañera?
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