22/11/14

Mis dedos.


Mis dedos,
tanteando en un océano de dudas,
desean ser lengua para saborear la salinidad de las aguas,
desean ser nariz para que se les adentre la esencia marina,
desean ser oídos para relajarse con el arrumaco de las olas,
desean ser ojos para achicarse ante la percepción de la inmensidad de una línea.

Mis dedos,
dudosos, acarician el aire que pesa sobre las teclas de mi portátil.
Es para lo que fueron creados,
para acariciar.
Y, aunque el aire no fuese creado
para ser acariciado,
se deja, sumiso.

Buscan mis yemas trazar un recorrido
con manchas únicas,
que serán delatadoras de la experiencia.
Ondas irregulares circunscritas en forma de vértice entre yo y lo demás,
tan solo perceptibles bajo la luz azul que usan los policías en las series de asesinatos.

Mis dedos
ya nadan en su océano.
Tanto nadan, que a nada llegan.
La expedición ha terminado.
Y ni inmensidad, ni leches.
Mis dedos son los que han escrito, no mis ojos, ni mi nariz, ni mis labios.

3 comentarios:

Ya que entro, comento.

It's never quite right, he said, the way people look,
the way the music sounds, the way the words are
written.
It's never quite right, he said, all the things we are
taught, all the loves we chase, all the deaths we
die, all the lives we live,
they are never quite right,
they are hardly close to right,
these lives we live
one after the other,
piled there as history,
the waste of the species,
the crushing of the light and the way,
it's not quite right,
it's hardly right at all
he said.

don't I know it? I
answered.

I walked away from the mirror.
it was morning, it was afternoon, it was
night

nothing changed
it was locked in place.
something flashed, something broke, something
remained.

I walked down the stairway and
into it.

-Charles Bukowski.