A veces, leo poesía.
A veces, solo lo intento.
A veces, cojo y me siento.
Menuda suerte la mía.
A veces, solo querría
dejar a un lado el lamento.
Ya con nada me contento.
A veces, me moriría.
Pero quién lo diría.
Ni por un solo momento
de lo dicho me arrepiento.
No, no ocurre todavía.
Será, supongo, en un día,
que no llega de momento,
cuando yo, de cara al viento,
casi vuele, y me sonría.
Y escribiendo esta poesía
en instante de tormento,
atormentada y sin viento,
me hundo en mi melancolía.
¿Dónde estará la alegría?
¿No se tratará de un cuento,
de algún gracioso el invento,
gran falacia, una utopía?

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