Necesito ser yo o dejar de existir, por mi bien. El problema es que estoy siendo yo, todo el mundo es como le perciben porque sin el resto uno no es nadie y tampoco es nada. Más que cómo yo me veo es mi reflejo el visto, el protagonista. Cámaras fuera, necesito adentrarme en una cueva.
Imaginad: voy por el monte, hay una gran roca a mis pies, a mi izquierda está la boca del lobo. No le tengo miedo a la boca del lobo (no soy Caperucita). En cierto modo la oscuridad me llama, no la conozco como me gustaría. A la que sí conozco es a la que viene de su mano... así que preveo que seré bienvenida entre las dos. Acogedme bajo vuestro manto, prometo no corromperos. Mi presencia será casi tan llana como vuestra imagen promete. Respiro una vez más y mi sombra desaparece bajo un techo antiquísimo. Puede que en estas cavernas alguien como yo se refugiase hace un tiempo. Desconozco el lugar. El lugar me desconoce. Nos fundimos. Estoy en casa.

La vieja frase socrática :"Conócete a ti mismo" tiene hoy más sentido que nunca.Nuestro yo y su periferia vital se nos hacen extraños con el transcurrir de los años.Impactante imagen y existencial texto.Un cálido abrazo.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con que tiene más sentido que nunca, parece que nos olvidamos de quienes somos con una facilidad alarmante. Ojalá esa pregunta ronde nuestras cabezas por mucho tiempo, mientras sea de este modo seremos personas.
ResponderEliminarBesos :)